Ayer publicaba un periódico que Roberto Jiménez tiene más de 150 avales de los delegados al Congreso. En primer lugar, el compañero Jiménez puede decir lo que quiera, pero sé que no los tiene. Pero además sé que esos delegados no siempre han estampado su firma sabiendo que permitían que Roberto se presentara.
Sé, y a mí se han dirigido muchas personas para contármelo, que muchos de los delegados no sabían que solamente podrían avalar a un candidato, ni tampoco sabían que si otro candidato no conseguía los avales necesarios no podría presentarse. Los delegados no han ido corriendo a apoyar a Roberto: en muchos casos, se les ha dicho que firmaban “un papel urgente e imprescindible para ir de delegado/a al Congreso”.
Hay mucha gente para la que éste será su primer Congreso, y las dudas son lógicas. Y si la Ejecutiva saliente, lejos de aclarar las dudas, toma partido por un candidato, es difícil que el proceso sea claro y transparente. No en vano, esta Ejecutiva sigue impidiéndome acceder al censo de las agrupaciones, a conocer a los delegados al Congreso, a poder recoger avales. Y, pese a todo, lo estoy haciendo. Si tuvieran el Congreso tan controlado como dicen tenerlo, ¿qué problema tendrían en permitirme todo esto?
Podría decir que el problema es el mismo: que saben que no lo tienen nada fácil. Por eso no me facilitan la lista de delegados. Por eso quieren avasallar con sus cifras, que por otra parte no son reales y que no reflejan, ni mucho menos, el apoyo que tiene entre la militancia el candidato Roberto Jiménez.
Yo, por mi parte, estoy tranquila. Sé que tengo los avales suficientes como para poder contar ante el Congreso, como ya estoy haciendo en las agrupaciones, cómo es el PSN de la renovación, el PSN que queremos. Sé que sólo se vota en el Congreso, y no antes; y que, además, ese voto será secreto, sin admitir presiones de nada ni de nadie. Vamos a seguir trabajando antes de esa cita. Cada vez somos más en este proyecto, cada vez sumamos más ideas que cumplir y más personas dispuestas a cumplirlas. No creo, ni mucho menos, que el Congreso tenga ya un resultado decidido. Roberto Jiménez pretende hacer que los indecisos suban 'al carro ganador'. Yo no voy a subirme al carro ni voy a dejar que una carreta destartalada a la que le han intentado pintar el número 1 me atropelle. Sigo creyendo, y cada vez con más fuerza, que es posible y necesario un PSN distinto a éste.